Entre el "Humo" de los USD 142 Millones y la Realidad del 9%: El laberinto presupuestario de la Base Naval de Ushuaia

El Gobierno nacional apura un decreto para blindar el financiamiento del estratégico polo logístico austral en medio de la tensión con el Reino Unido. Sin embargo, detrás de los encendidos discursos y la promesa de una megaobra, se esconde un proyecto que arrastra décadas de abandono, convenios truncos y un avance físico que apenas roza el dígito. ¿Soberanía real o una nueva puesta en escena presupuestaria?
Hace 1 hora Noticias Nacionales

Por la Redacción de La Balanza Rota

El anuncio del presidente de priorizar las partidas para la Base Naval Integrada de Ushuaia volvió a poner sobre el tapete una de las deudas geopolíticas más viejas e inexplicables de la Argentina. En un escenario donde el Atlántico Sur se calienta por la avanzada petrolera británica en las Islas Malvinas, la Casa Rosada busca mostrar músculo logístico ordenando reasignaciones masivas de fondos.
Sin embargo, para entender el escepticismo que rodea a este proyecto, hay que mirar el archivo y los números finos, esos que la propaganda oficial suele maquillar.

Una maqueta de 30 años que sobrevive a los gobiernos

La idea de integrar las capacidades de la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea en un solo punto estratégico de Tierra del Fuego no es nueva. Mientras la base naval tradicional opera desde los tiempos de Juan Domingo Perón (1950), el concepto moderno de la "Base Integrada" nació en los años 90, durante el menemismo, empujado por la propia provincia para mudar los talleres militares fuera del casco urbano de Ushuaia.
Desde entonces, el proyecto pasó por un desfile de firmas estériles:
  • Los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner firmaron sucesivas cartas de intención y convenios marco con la provincia que terminaron encajonados por falta de caja.
  • La gestión de Mauricio Macri mantuvo la parálisis constructiva, priorizando la agenda del déficit cero por encima del equipamiento de la defensa.
  • En 2022, Alberto Fernández montó el escenario para colocar la "piedra fundamental" de la mano del Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF). Se prometieron hangares modulares y muelles de última generación a cargo del astillero estatal Tandanor.
¿El resultado real de toda esa burocracia tras décadas de anuncios? Un raquítico 9,13% de avance físico. El predio actual cuenta apenas con movimientos de suelo preliminares y unos pocos obradores, una postal que dista años luz del centro logístico antártico que necesita el país para competir con las facilidades que Chile ofrece en Punta Arenas.

El giro de Milei: Fondos de urgencia y el factor Washington

La administración actual pateó el tablero discursivo. En abril pasado, el presidente se fotografió en el barro fueguino con la general norteamericana Laura Richardson para dejar en claro que la base se construirá bajo la órbita de cooperación de Estados Unidos, sepultando cualquier intento de financiamiento o puerto logístico con capitales de China.
Ahora, el Ejecutivo eleva la apuesta en el Presupuesto al destinar una partida teórica de USD 142 millones (unos 200.000 millones de pesos). El objetivo en los papeles es ambicioso: edificar un muelle de amarre de más de mil metros capaz de recibir buques polares y de gran calado, galpones de carga frigorífica para las campañas antárticas y viviendas para el personal militar que deba trasladarse al sur del mundo.

La balanza de la duda

Para los analistas de la defensa, el movimiento es una encrucijada peligrosa. Por un lado, dotar a la Argentina de un puerto militar moderno en el extremo sur es una obligación soberana urgente. Por el otro, en una economía asfixiada por el ajuste, el interrogante en La Balanza Rota queda abierto: ¿Llegarán los dólares billete a convertirse en hormigón y acero sobre el muelle de Ushuaia, o estos 142 millones de dólares terminarán siendo otra cifra de humo en el largo historial de promesas incumplidas para el Atlántico Sur?


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