






Lo que tenés que informarte en 60 segundos







La historia de una parte de la civilización occidental se divide en antes y después del nacimiento de Jesucristo. En la Argentina del 2026, la vida política se divide en antes y después del Mundial de fútbol que se disputará en América del Norte. Las siglas podrían ser AM y DM. Es un diagnóstico que comparten el oficialismo y la oposición. Ambos bloques políticos coinciden en que, pasado el torneo deportivo que más atención concita a nivel planetario, el país entrará en modo electoral. Puede sonar, con justa razón, un poco apresurado. El Mundial termina el 19 de julio y a partir de esa fecha faltarían 13 meses para la celebración de las primarias abiertas, que además el Gobierno intentará eliminar o suspender.
El punto es que una serie de acontecimientos parecen haber adelantado los tiempos políticos. El telón de fondo es el desgaste que el presidente Javier Milei presenta en la mayoría de las encuestas, en las que el rechazo a su figura y su gestión se ubica por encima del 60%. La política argentina es volátil. Hace solo siete meses, luego de las elecciones de octubre del año pasado, La Libertad Avanza y el peronismo estaban convencidos de que la reelección de Milei era casi inevitable. Hoy la sensación que predomina es la contraria.
Este marco le dio plafón a una nueva aventura presidencial de Patricia Bullrich. Fiel a su historia, la senadora parece haber comenzado a transitar un nuevo cambio de camiseta. Un sector del establishment económico local está enfrentado con Milei por negocios y busca «preservar el rumbo con racionalidad». Para esa tarea impulsan a Bullrich, la candidata del mileísmo sin Milei.
En algunos sectores de la política la traición es tan habitual como fingir demencia. Mauricio Macri y su exministra parecían haberse peleado con la virulencia del matrimonio de la películaLa guerra de los Roses. Ahora andan a los abrazos y conspirando juntos como en los viejos tiempos.
En el caso del presidente, la lectura de la Casa Rosada es que después del Mundial hay que poner a Milei en modo electoral. En el corazón del poder de LLA hay una disputa añeja y virulenta entre Santiago Caputo y Karina Milei, la hermana del jefe de Estado. Una de las diferencias es cómo debe ser el armado político a nivel nacional el año que viene. La secretaria general de la Presidencia pretende repetir la estrategia del 2025 y armar listas de mileísmo puro. Santiago cree que habría que buscar acuerdos con los gobernadores aliados para que no boicoteen los armados ni los proyectos en el Congreso.
A las corridas
La idea de que luego del Mundial el país se pondrá en modo electoral es lo que explica la estrategia oficialista de pretender sacar la mayor cantidad de proyectos «antipáticos» antes de que comience el torneo. La apuesta del oficialismo era aprobar, entre otras iniciativas, el denominado Súper RIGI, que por ahora sigue sin avanzar, y el proyecto para reducir los beneficiarios de subsidios al gas por vivir en zonas frías. Esa iniciativa logró aprobarse en el Senado mediante una negociación con algunos gobernadores peronistas del Norte Grande que aceptaron acompañar a cambio de que les den un subsidio por «zona cálida».
El Gobierno les hizo el jueguito de siempre. Les dijo que sí y ahora pateó para adelante la negociación. La semana pasada, el ministro del Interior, Diego Santilli, se reunió en el Centro Federal de Inversiones (CFI) con los gobernadores Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta), Carlos Sadir (Jujuy), Ricardo Quintela (La Rioja), Gildo Insfrán (Formosa), Hugo Passalacqua (Misiones), Leandro Zdero (Chaco), Juan Pablo Valdés (Corrientes) y Elías Suárez (Santiago del Estero).
Los mandatarios Jaldo, Jalil y Sánez son los que habían aportado los votos para modificar la ley de zonas frías. Cuando le reclamaron al ministro el cumplimiento del pacto de las «zonas cálidas», Santilli les respondió que debían armar una mesa técnica.
Dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Los gobernadores peronistas que han colaborado con Milei ya tropezaron varias veces con los incumplimientos de la Rosada. Y todavía insisten.