El Contrato Social ¿Se Rompió?

El cuidado del medio ambiente no debe anular la inversión que genera trabajo local, pero exige reglas firmes. Los ciudadanos de Curuzú Cuatiá votan representantes para que caminen las calles y regulen con equilibrio, no para que cobren sueldos altos, se escondan en escritorios o jueguen a hacer videos en las redes.
Hace 2 meses Noticias Locales

EDITORIAL

El rol de la política ante el feedlot: equilibrio económico, reglas claras y el fin de las oficinas cerradas

El cuidado del medio ambiente no debe anular la inversión que genera trabajo local, pero exige reglas firmes. Los ciudadanos de Curuzú Cuatiá votan representantes para que caminen las calles y regulen con equilibrio, no para que cobren sueldos altos, se escondan en escritorios o jueguen a hacer videos y sacarse fotitos en las redes.
Cuidar el medio ambiente es una verdad indiscutible, pero para que ese cuidado sea real y efectivo, el primer paso fundamental es regular y reglamentar toda actividad productiva antes de que sea tarde. En este debate no podemos pararnos de un solo lado de la balanza. Es indispensable encontrar un equilibrio justo. Por un lado, está el empresario que arriesga su inversión económica con el objetivo de generar puestos de trabajo para muchas familias de nuestra comunidad; un empleo que luego se vuelca de manera directa al consumo local, activando un engranaje y una cadena económica que nos beneficia a todos. Pero por el otro lado de la balanza, están los riesgos reales para los seres humanos. Hay una realidad innegable: por lo general, quien invierte y genera el negocio no vive en la zona ni pegado al feedlot para sufrir en carne propia las consecuencias ambientales de su actividad.
Ante este panorama, el ciudadano común y de a pie no es quien se va a sentar a redactar las leyes, las obligaciones o los derechos. Para eso existe la democracia. Cada vez que el vecino va a las urnas y emite su voto, lo que hace es traspasarle a los políticos elegidos una parte de su poder ciudadano. Les otorgamos nuestra confianza para que nos representen y resuelvan los conflictos a través de las leyes, evitando que estas situaciones terminen en peleas eternas y sin salida entre los vecinos y los empresarios o comerciantes.
Tanto el Intendente como los concejales locales recibieron ese poder ciudadano con un mandato muy claro: trabajar para mejorar la calidad de vida de la gente. Su función no es simplemente pasar por el cajero automático todos los meses a cobrar, para después quedarse con el trasero pegado a una silla detrás de un escritorio.
Por eso, señores políticos, hagan lo que deben hacer y para lo cual fueron votados. Como ciudadanos queremos verlos trabajando en la calle, que es donde están los problemas reales de los vecinos, y no encerrados en una oficina o filmándose en videitos de redes sociales hablando bonito. Eso no sirve para nada. Se les paga un sueldo muy alto para la tarea que desempeñan, mientras el pueblo pasa necesidades reales esperanzado en que ustedes, los elegidos por el voto popular, estén ahí para dar respuestas. Para colmo, Curuzú Cuatiá también tiene sus propios "Adornis" de la vida, esos personajes que de golpe aparecen con un pendrive guardado lleno de sorpresas. Es hora de que se terminen los discursos cómodos y empiece el trabajo verdadero en el territorio.


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